Las reliquias que acaparan espacio mental

El Shatby Historic Cemeteries, Alexandria, Egypt

Este es el sitio al que vengo a enterrar mis pesares y dejar volar mi imaginación. Me viene bien andar, me ayuda a despejarme, y el ejercicio nunca está de más. Va a llover, se nota en la consistencia que presenta la arena del suelo. A mi derecha, hay un grupo de columnas blancas, numeradas y de diferentes alturas que se hallan dispuestas en círculo en torno a una estatua, que también posee un número y que descansa sobre una base cuadrada. La estatua es de dos figuras con himationes fundiéndose en un abrazo que da pena de lo lánguido que resulta. Sobre la plataforma en la que se encuentran situados los pedruscos en cuestión crecen plantas perennes de apenas un par de centímetros de longitud y un verde obscuro.

Prosigo la marcha. De pronto, me siento observado. No veo salvo ojos por todas partes. Me doy la vuelta para asegurarme de que las estatuas se contentan con arrojarme miradas acechantes y continúo andando. Paso de largo lo que, a primera vista, me sugiere ...Leer más

Ecos de nostalgia

Meniet El Morshed, Egypt

Tengo por costumbre salir a dar un paseo a diario y, cada vez que paso por Izbat Al Milh, que está al lado de mi pueblo, Meniet El Morshed, no puedo evitar que me dé una punzada.

Las ruinas de lo que antes constituía la morada de Mohamed Attiyeh marcan la entrada a la localidad. Su historia corresponde a la de los últimos cincuenta años de esta aldea.

De la antigua tienda y la sombrilla que solía haber en el porche no quedan salvo piedras y leños desperdigados. La gente de la zona no sólo acudía a la tienda para abastecerse de lo que llevarse al boca, sino también para cobijarse del sol en verano y del frío en invierno. A Mohamed le gustaba sentarse con la gente que se reunía en el porche. Vestía una túnica blanca que, pese a que se dedicaba a trajinar con alimentos, no parecía ensuciársele nunca. También solía llevar una taqiyah confeccionada a partir de la misma tela.

Siempre se le veía con una sonrisa puesta, con independencia de la ...Leer más

Comentario a “Junto al puesto de la vendedora de té” por Milagros Oregui Navarrete

Mare Nostrum

Daré a este cuento mi lectura, que es la extraída del psicoanálisis. Mi aportación a la mirada de esta realidad narrativa trata de desvelar el reverso oculto de la historia, debido al divergente destino de la necesidad y las pasiones humanas, reprimidas y resistentes, a la domesticación civilizadora. El sufrimiento psíquico está habitado por lo ausente, que evoca la verdad de la resistencia subjetiva al pleno sentido del lenguaje impuesto.

Este cuento es una verdadera revolución, porque conecta con esta cara oculta, presente en lo embriagador de un lenguaje.. incitaba a consumir. Nos pone ante el enigma de la docilidad, junto a la brutal cohesión, de un modelo de plenitud que tapa, lo invisible. El mercado lleno del sentido de la in-existencia, es una presencia fantasmal, que sustituye lo que no existe y se apodera del…agotamiento que llevaba encima, no podía confiar…Ante el desamparo radical, uno se entrega a la desmemoria, es una adicción, que centra el abandono de la vida, al poder, rehenes de la supervivencia.

Este hermano sudanés hace un feliz descubrimiento, y nos invita a participar del gusto de ...Leer más

Ida y vuelta

Umm al-Qaywayn, UAE

Mi hermano Kamal quería que aprovechara mi estancia en los Emiratos al máximo, por lo que ya me tenía organizada una excursión a Sharjah para el día después de que aterrizara. Según él, no teníamos tiempo que perder. Para mí que lo que le apetecía era presentarme a sus amigotes de Sharjah y chulear de lo bien conectado que estaba, que no me hubiera hecho falta ver par creer a toda costa, considerando que su profuso don de gentes siempre lo había singularizado y que además trabajaba para el periódico Al Khaleej, que es el más conocido de la zona.

Comparada con Dubai, que es una ciudad que palpita al ritmo de quienes usan salpicar los negocios con placer, Sharjah me recordó a una hermosa joven que se guarda muy mucho de revelar sus encantos a cualquiera porque sabe lo que le conviene. En el trayecto de Umm Al Quwain a Sharjah nos jugamos la vida, porque las condiciones de la carretera dejaban que desear y porque en cualquier momento y sin previo aviso se te podía cruzar ...Leer más

Comentario a “Junto al puesto de la vendedora de té”

Nel mezzo del cammin

Leí varios cuentos seleccionados como finalistas, y al hacer una reseña inicial de ellos para elegir aquél que me hubiera impresionado más, escribí sobre éste al vuela pluma que no lo había entendido, para continuar opinando de los restantes, de modo que, al cabo, quedé con la sensación de que me había dejado uno olvidado sin comentar. Entonces me percaté de que precisamente esas emociones eran las que experimentaban los protagonistas de la plaza del mercado, que habían estado sentados intercambiando pocas palabras, pero habían logrado comunicarse en lo fundamental, como para dejarse una huella que te hace volver: una melodía, un objeto abandonado.

Así es como volví al texto, como si yo mismo me lo hubiera dejado olvidado, pero con la misma curiosidad con la que se inicia el relato, ese cuento estrafalario en el que algo surge de la cabeza sin que sepamos muy bien darle forma o ponerle palabras, pero que nos atrae.

Tuve que admitir que, como los cuadros que a veces nos llaman de las esquinas en algunos museos ...Leer más

Supervivencia

Aleppo, Syria

Se situó a cubierto tras una pila de escombros. Ojo avizor, se puso a inspeccionar el panorama que se extendía ante él. El fulgor de las explosiones a lo lejos se reflejaba en sus pupilas. Como el halcón que se dedica a estudiar el terreno mientras espera pacientemente a que las circunstancias le sean favorables para poder abalanzarse en picado sobre su presa, él tenía un único objetivo en mente, no darle al otro opción de que volviera las tornas.

Necesitaba concentrarse para no entrar en pánico. Había diseñado un método a tal efecto. Debía controlar su respiración contando los segundos que transcurrían entre que inspiraba y espiraba. Sólo así lograría erigir un dique mental para contener el piélago de impresiones inconexas que amenazaba con encharcar su cerebro y usurpar su poder de decisión, que ya a esas alturas se reducía a activar o no el músculo que le fuera a llevar a apretar el gatillo.

Hacía rato que no oía el latido de su corazón. Todo indicaba que se le había gangrenado. Ya sólo seguía con vida para poder ...Leer más

Análisis textual del relato “Chauen, 1936”, enviado al concurso literario “Dos mil noches y un amanecer”

El autor de “Chauen, 1936” ha logrado dejar plasmado en su obra un mensaje que, a mi parecer, trasciende el sentido que adquiere la suma de las palabras que componen su relato. Habla de ciudades antiguas, del hermoso patrimonio arquitectónico que nos legaron nuestros antepasados y de la fuerza de voluntad de la que estos hicieron alarde al construir sus casas en lo alto de las montañas. Asimismo, trata del hambre y la miseria que aqueja a una gran parte de la población del mundo árabe actualmente, del negocio de las guerras, del tráfico de seres humanos, de la explotación de la gente que se encuentra en estado de desesperación y de lo baldío que puede resultar a veces soñar con que otro mundo es posible.

El autor hace uso de un lenguaje cuidado, nos presenta a un narrador cultivado que se expresa con elegancia y consigue que la trama fluya con ligereza. Así, de referirnos la huída del protagonista pasa a relatarnos lo que ocurre en la cabeza del mismo, sin que el salto llegue a resultar ...Leer más

Cuando ya se tiene para comer

Loor a Dios

Amman, Jordan

Después de comprar el pan, le había quedado lo justo para montarse en un taxi compartido que le fuera a dejar al lado de casa. No le parecía mala opción, sobre todo, si consideraba el tiempo que le iba a llevar cubrir la distancia a pata y lo cansado que se encontraba ya antes de emprender la caminata. Además, si alguna ventaja tenía hallarse en el Este de Amán, era la facilidad con la que uno podía largarse de allí, gracias a la cantidad de taxis compartidos que pululaban en aquella parte tan cochambrosa de la capital. No obstante, era la primera vez en varios días que se podía salir a la calle sin temer quedarse pajarito. Se estaba en la gloria fuera, con el sol dándole a uno en la espalda, por lo que, en el último momento, optó por ahorrarse el taxi.

Al poco de echar a andar, pasó junto a la casa en la que se había alojado por un par de días cuando, a su llegada a Amán, años atrás, había necesitado que alguien lo ...Leer más

Junto al puesto de la vendedora de té

Ganador del concurso “Dos mil noches y un amanecer”

Khartoum, Sudan

Comprobé que lo llevaba todo conmigo antes de sentarme a tomar una taza de té en la plaza. Me había pasado media mañana haciendo la compra en el mercado de frutas y verduras, y, con el agotamiento que llevaba encima, no podía confiar en que, si no permanecía alerta a lo cambios que pudieran sufrir mis circunstancias, no se me fuera a pasar por alto algo importante. El lugar se hallaba atestado de vendedores de té ambulantes y el olor a menta y clavo que flotaba en el ambiente incitaba a consumir. No obstante, aquel día, por alguna extraña razón, no abundaba la clientela. Pese a que las probabilidades de que llegara a encontrar algo en aquel paraje con lo que poder entretenerme o regalarme la vista no pintaban precisamente como para tirar cohetes, decidí quedarme un rato para ver si la cosa se animaba, pues, total, no tenía trabajo y en casa no me esperaba nada mejor qué hacer. Además, ¿quién sabía?, aún era relativamente temprano.

Me puse, pues, a leer un par ...Leer más

Nuestra ciudad nunca volvió a ser la misma tras la muerte de Saada

Finalista del concurso literario “Dos mil noches y un amanecer”

Idlib es una ciudad del norte de Siria que antiguamente era famosa por su cerámica y sus aceitunas. No obstante, al poco de estallar la guerra, quedó completamente arrasada por los ataques aéreos.

Que me llamen iluso, pero yo aún conservo la esperanza de que la suerte que acabe corriendo mi ciudad difiera de la que le tocó en gracia a Saada, del final de cuya historia sólo se sabe a ciencia cierta que fue trágico y desolador.

Saada era una señora que debía de rondar los sesenta y de la que nadie sabía cómo había ido a parar en nuestra ciudad. En Idlib, no había, no obstante, quien, como mínimo, no hubiera oído hablar de ella. El paso de los años no había sido especialmente clemente con la buena mujer. Tenía el rostro tan picado y estropeado que una imagen del mismo se habría dejado confundir fácilmente con la que pudiera haber tomado un satélite de la luna. Se cubría la cabeza con un trapejo deshilachado por cuyos lados se asomaban unos ...Leer más