¿Quién ha abierto el grifo?

The Egyptian Forensic Medicine Authority in Cairo, Egypt

¿Y ese ruido? Suena como si alguien se hubiera dejado un grifo abierto, pero yo sé que eso no es posible, porque soy el único que se encuentra en el edificio y acabo de recorrérmelo de cabo a rabo para asegurarme de ello. Aguzo el oído para determinar su lugar de procedencia. Parece venir de la sala de autopsias. No obstante, juraría haberla dejado cerrada con llave. Vuelvo a ella. En efecto, se hallaba cerrada con llave. Entro. Resulta que sí que hay un grifo abierto. Lo cierro. Inspecciono los rincones donde alguien pudiera haberse escondido. Nada. Sólo somos yo y el joven que yace con el cráneo atravesado por una bala sobre la mesa de autopsia. Se ha debido de ver envuelto en un tiroteo.

A la mayoría, la morgue le da yuyu, pero no al tito Mahmud, que sólo le teme al Altísimo y no a ofender a los espíritus.

La morgue es un buen sitio para trabajar de noche. Es bastante tranquilo. La del Cairo posee dos puertas, una que da a la calle ...Leer más

Mi querido amigo, Sansón

Man leaned over green container, Directorate of Tourism, Latakia, Siria.jpg

¿Cuándo empezó Sansón a formar parte de mi historia? No sabría decir. Seguramente dependa de la fecha que se establezca como aquella en la que da comienzo mi historia. Aunque, puestos a fijarla en algún sitio, yo lo haría al marco de la ventana por la que me asomo cuando cuanto busco es dejar vagar mis pensamientos.

Yo soy un animal de costumbres. Por la mañana temprano, me gusta sentarme con mi vaso de leche a observar a la gente de la calle. Entre los madrugadores, suelen constar los estudiantes, los barrenderos, algún que otro de esos que gustan de salir a correr por las mañanas y los que tienen un trabajo de ocho a cinco, que no parecen tener prisa por llegar a su destino, pero a los que enseguida se les nota lo que les exaspera que los corredores se crucen en su camino. Mi jornada empieza por la tarde, con lo que me da tiempo a, después de haberme pasado un rato simplemente contemplando el discurrir de la peña ...Leer más

Todo a su debido tiempo

Entrance to the walled city, Oujda, Morocco

Esta historia se remonta a cuando, con cuarenta y pico abriles, Leila decidió aprender a leer y escribir.

Leila se podía considerar una mujer afortunada. Estaba casada con un hombre que la amaba locamente y que seguía sintiéndose atraído por ella, pese a que ella ya no presentaba la apariencia física de antes de dar a luz a sus tres retoños.

Aunque su marido, Majnun, solía colmarla de atenciones y no escatimaba en piropos para mostrarle lo mucho que la quería, una vez que sus hijos se hicieron mayores y abandonaron el nido, decidió empezar a acudir una vez a la semana a un centro de alfabetización para mujeres de todas las edades en aras de lograr mantener a su hombre interesado en ella.

Empezó, pues, a asistir a las clases y, al cabo de un tiempo, su marido comenzó a notar cambios en su comportamiento. Sentía que lo rehuía, como que evitaba encontrarse con él a solas. Además, parecía hallarse desencantada de la vida.

Su repentino cambio de actitud respecto a su relación de pareja y ...Leer más

De al-Anbariyin al fin del mundo

Kadhimiya, Baghdad, Irak

De un pie nos valemos para mantener el equilibrio y del otro, para romperlo.

Por lo visto, al darme a luz, mi madre fue profusamente elogiada por mi capacidad pulmonar. Debía de haber adquirido en su tripa una intuición de lo difícil que lo iba a tener para hacerme oír más adelante, lo cual no es de extrañar considerando que fui gestada y expulsada al mundo en un barrio de las afueras de Bagdad, al que se conoce por el nombre de Al-Anbariyin.

Es un barrio bien bonito, histórico, en el que destacan los ajimeces que sobresalen de las fachadas de madera de las casas con ventanas de cristal tintado. Por la tarde, el vapor que emana de los baños adonde la reina Aliya tenía por costumbre llevar a su hijo, el antiguo rey de Irak, Faysal II, a recibir tratamiento para el asma del que padecía le confiere un aire de misterio, que las palomas se dedican a acentuar con su arrullo. La de recuerdos que conservo de cuando era niña y salía de exploración por ...Leer más

La fragancia de agar

House interior in Kuwait

La abuela Mariam les pegó una voz y la familia, compuesta por el padre, la madre y las dos nenas, Nur y Zainab, acudió a sentarse a la mesa. El olor que despedían las empanadas de espinacas que se encontraban sobre la mesa tenía a todos salivando. Nur, que sabía que su abuela había cocinado las empanadas expresamente por ella, se sentía agasajada. No tardó, de resultas, en zamparse la porción que le había tocado y, al ir a repetir, para que nadie le quitara su trozo, se abalanzó sobre la fuente con ímpetu, lo que le llevó a tirar sin querer su plato al suelo, que, con el impacto, se rompió en mil pedazos. Acto seguido, el padre se puso hecho una furia, porque sabía lo mucho que significaba para su madre aquel plato de bordes afiligranados con un diseño de rosas doradas, pues esta lo había heredado de su propia madre y era el que le gustaba poner a quien quería homenajear cuando servía algo especial. Por consiguiente, levantó la mano para coger impulso y romperle ...Leer más

Eco en el desierto

Merzouga, Morocco

Lágrimas resbalan por sus mejillas y caen al suelo, donde forman un charco sobre el que se abalanzan los pajaritos. En el desierto de Merzouga, no se desperdicia ni una gota de nada que fluya.

Ella:

—Los hombres no lloran.

Él:

—Como el cielo, y así nos va.

Ella:

—No pienso volver, que lo sepas.

Se han criado lado a lado, en el espacio comprendido entre la palmera y el olivo. No obstante, no fue hasta que cayó la noche de su trigésimo cumpleaños que se juntaron y él le hizo una promesa. “Cuando te pierdas en el desierto, sigue mi voz.” Al día siguiente, ella le confesó que le había ayudado a escapar de una pesadilla. Tal vez sea esa pesadilla lo único que los une de veras.

Coge una silla de madera del interior y se sienta en el jardín a fumarse un cigarrillo. Supo que había ocurrido algo en cuanto lo vio aparecer. Muhammad sólo acude a él para darle malas noticias y hacía ya tiempo que no se pasaba a hacerle una visita. Esta vez se trata de su amigo de la infancia. Por ...Leer más

La habitación

TV in room

Cada vez que me voy a poner a escribir, mi mano se me rebela, alcanza el mando a distancia y enciende la tele. Se halla más allá de mi control. Con lo poco que tiene para ofrecerme el cacharro, no sé qué me lleva a caer en su embrujo, una vez tras otra. Digamos que me cuesta estar a lo que estoy.

Con el tiempo, el espacio que ocupa mi televisor ha ido en aumento. Yo estoy encantado, porque más pulgadas significa mayor realismo, y, sobre todo en lo que se refiere a las pelis, la diferencia se nota. Hace poco, vi una peli ambientada en el desierto. Pues, aquella noche, no pude pegar ojo de lo angustiado que me tenía que fuera a salir una serpiente venenosa de debajo de mi almohada y morderme en el cuello.

Hoy he decidido escribir sobre la soledad. Me he pasado la vida solo, pero no fue hasta que se me murió mi gata que comencé a sentirme solo de verdad. La muy torpe resbaló y se cayó del tejado. Tenía la agilidad ...Leer más

Muerte súbita a cámara lenta

Al Ammar Al Kubra, Al Qalyubia Governorate, Egypt

Cada vez que pasa por delante del edificio, se frota la espalda contra la pared en un intento de raspar la pintada con disimulo. Del dibujo ya sólo se distinguen la popa del barco y la proa del avión, pero por su afrenta habrá de seguir pagando hasta mucho después de que ya no quede ni rastro de ella sobre el muro. No siempre le sancionan a uno en esta vida el borrón y cuenta nueva. Hay manchas que no se van ni con el tiempo ni con otras soluciones abrasivas.

—¡Alto ahí! Detente si le tienes aprecio a tu vida.

Ella se sobresalta y el cubo que lleva con los tubos para aplicar henna roza accidentalmente la pared y la pringa.

—Te noto de capa caída.

Se mueve despacio, abrazando el suelo con las cuarteadas suelas de sus pies descalzos a cada paso. Va arrastrando los faldones de su túnica negra al andar, que ha tenido que ser zurcida y remendada en ocasiones múltiples. La devora al cabal, de pies a cabeza, inclusive. Al fin y ...Leer más

Consideraciones de última hora

Alexandria, Egypt

Cuando me enteré de que había conseguido la beca para continuar mis estudios en Francia, me puse a pegar brincos de emoción. Llevaba tiempo deseando emigrar al extranjero para ver el mundo. Eso sí, como era consciente de que pertenecía al grupo de los pocos privilegiados a los que se les brinda una oportunidad semejante en la vida y me sentía en deuda con el país y la gente que dejaba atrás por la educación que había recibido y las herramientas con las que se me había equipado para afrontar los desafíos que pudieran presentárseme allá a donde fuera, tuve siempre el firme propósito de convertirme un día en un hombre de provecho que pudiera limpiar la imagen que el mundo tiene de Egipto y sus habitantes, en aras de poder enorgullecer a mi pueblo. Cuando me perdía en ensoñaciones, me ponía, casi sin darme cuenta, a practicar el discurso que me imaginaba pronunciando en el futuro en la ceremonia de entrega de los premios Nobel sobre cómo, en última instancia, le debía todo cuanto había logrado en la vida a mi lugar de origen.

Al final, me acabé montando mi ...Leer más

Nuestro reflejo

Seven Fountains Roundabout Manbij, Syria

Las plazas y rotondas son donde reside el espíritu de las ciudades. Ya decía mi hermano el poeta que, para apercibirse del carácter de una ciudad, debe uno pasar tiempo en sus plazas y rotondas. Mi profesor de historia parecía compartir la opinión de mi hermano, pues solía aseverar que es justamente en las plazas y rotondas donde la muerte queda de manifiesto. Yo tuve el dudoso honor de poder corroborar dicha teoría cuando, de camino a casa un día, presencié un accidente de tráfico que se cobró la vida de un motorista en la rotonda de las Siete Fuentes. Y yo me pregunto, con lo que cuesta poner una señal de tráfico, ¿qué necesidad hay de dejar nuestro destino en manos de la ciudad, de la que sabemos que es una veleta?

Lo único que la rotonda de las Siete Fuentes de nuestra ciudad comparte con las de Alepo y Damasco del mismo nombre es precisamente eso, el nombre, pues su mecanismo de propulsión de agua se halla más tiempo roto o simplemente apagado que en funcionamiento, y lo ...Leer más