Todo a su debido tiempo

Entrance to the walled city, Oujda, Morocco

Esta historia se remonta a cuando, con cuarenta y pico abriles, Leila decidió aprender a leer y escribir.

Leila se podía considerar una mujer afortunada. Estaba casada con un hombre que la amaba locamente y que seguía sintiéndose atraído por ella, pese a que ella ya no presentaba la apariencia física de antes de dar a luz a sus tres retoños.

Aunque su marido, Majnun, solía colmarla de atenciones y no escatimaba en piropos para mostrarle lo mucho que la quería, una vez que sus hijos se hicieron mayores y abandonaron el nido, decidió empezar a acudir una vez a la semana a un centro de alfabetización para mujeres de todas las edades en aras de lograr mantener a su hombre interesado en ella.

Empezó, pues, a asistir a las clases y, al cabo de un tiempo, su marido comenzó a notar cambios en su comportamiento. Sentía que lo rehuía, como que evitaba encontrarse con él a solas. Además, parecía hallarse desencantada de la vida.

Su repentino cambio de actitud respecto a su relación de pareja y ...Leer más

De al-Anbariyin al fin del mundo

Kadhimiya, Baghdad, Irak

De un pie nos valemos para mantener el equilibrio y del otro, para romperlo.

Por lo visto, al darme a luz, mi madre fue profusamente elogiada por mi capacidad pulmonar. Debía de haber adquirido en su tripa una intuición de lo difícil que lo iba a tener para hacerme oír más adelante, lo cual no es de extrañar considerando que fui gestada y expulsada al mundo en un barrio de las afueras de Bagdad, al que se conoce por el nombre de Al-Anbariyin.

Es un barrio bien bonito, histórico, en el que destacan los ajimeces que sobresalen de las fachadas de madera de las casas con ventanas de cristal tintado. Por la tarde, el vapor que emana de los baños adonde la reina Aliya tenía por costumbre llevar a su hijo, el antiguo rey de Irak, Faysal II, a recibir tratamiento para el asma del que padecía le confiere un aire de misterio, que las palomas se dedican a acentuar con su arrullo. La de recuerdos que conservo de cuando era niña y salía de exploración por ...Leer más

La fragancia de agar

House interior in Kuwait

La abuela Mariam les pegó una voz y la familia, compuesta por el padre, la madre y las dos nenas, Nur y Zainab, acudió a sentarse a la mesa. El olor que despedían las empanadas de espinacas que se encontraban sobre la mesa tenía a todos salivando. Nur, que sabía que su abuela había cocinado las empanadas expresamente por ella, se sentía agasajada. No tardó, de resultas, en zamparse la porción que le había tocado y, al ir a repetir, para que nadie le quitara su trozo, se abalanzó sobre la fuente con ímpetu, lo que le llevó a tirar sin querer su plato al suelo, que, con el impacto, se rompió en mil pedazos. Acto seguido, el padre se puso hecho una furia, porque sabía lo mucho que significaba para su madre aquel plato de bordes afiligranados con un diseño de rosas doradas, pues esta lo había heredado de su propia madre y era el que le gustaba poner a quien quería homenajear cuando servía algo especial. Por consiguiente, levantó la mano para coger impulso y romperle ...Leer más

Eco en el desierto

Merzouga, Morocco

Lágrimas resbalan por sus mejillas y caen al suelo, donde forman un charco sobre el que se abalanzan los pajaritos. En el desierto de Merzouga, no se desperdicia ni una gota de nada que fluya.

Ella:

—Los hombres no lloran.

Él:

—Como el cielo, y así nos va.

Ella:

—No pienso volver, que lo sepas.

Se han criado lado a lado, en el espacio comprendido entre la palmera y el olivo. No obstante, no fue hasta que cayó la noche de su trigésimo cumpleaños que se juntaron y él le hizo una promesa. “Cuando te pierdas en el desierto, sigue mi voz.” Al día siguiente, ella le confesó que le había ayudado a escapar de una pesadilla. Tal vez sea esa pesadilla lo único que los une de veras.

Se coge una silla de madera del interior y se sienta en el jardín a fumarse un cigarrillo. Supo que había ocurrido algo en cuanto lo vio aparecer. Muhammad sólo acude a él para darle malas noticias y hacía ya tiempo que no se pasaba a hacerle una visita. Esta vez se trata de su amigo de la infancia. ...Leer más

La habitación

TV in room

Cada vez que me voy a poner a escribir, mi mano se me rebela, alcanza el mando a distancia y enciende la tele. Se halla más allá de mi control. Con lo poco que tiene para ofrecerme el cacharro, no sé qué me lleva a caer en su embrujo, una vez tras otra. Digamos que me cuesta estar a lo que estoy.

Con el tiempo, el espacio que ocupa mi televisor ha ido en aumento. Yo estoy encantado, porque más pulgadas significa mayor realismo, y, sobre todo en lo que se refiere a las pelis, la diferencia se nota. Hace poco, vi una peli ambientada en el desierto. Pues, aquella noche, no pude pegar ojo de lo angustiado que me tenía que fuera a salir una serpiente venenosa de debajo de mi almohada y morderme en el cuello.

Hoy he decidido escribir sobre la soledad. Me he pasado la vida solo, pero no fue hasta que se me murió mi gata que comencé a sentirme solo de verdad. La muy torpe resbaló y se cayó del tejado. Tenía la agilidad ...Leer más

Muerte súbita a cámara lenta

Al Ammar Al Kubra, Al Qalyubia Governorate, Egypt

Cada vez que pasa por delante del edificio, se frota la espalda contra la pared en un intento de raspar la pintada con disimulo. Del dibujo ya sólo se distingue la popa del barco y la proa del avión, pero por su afrenta habrá de seguir pagando hasta mucho después de que ya no quede ni rastro de ella sobre el muro. No siempre le sancionan a uno en esta vida el borrón y cuenta nueva. Hay manchas que no se van ni con el tiempo ni con otras soluciones abrasivas.

—¡Alto ahí! Detente si le tienes aprecio a tu vida.

Ella se sobresalta y el cubo que lleva con los tubos para aplicar henna roza accidentalmente la pared y la pringa.

—Te noto de capa caída.

Se mueve despacio, abrazando el suelo con las cuarteadas suelas de sus pies descalzos a cada paso. Va arrastrando los faldones de su túnica negra al andar, que ha tenido que ser zurcida y remendada en ocasiones múltiples. La devora al cabal, de pies a cabeza, inclusive. Al fin y ...Leer más

Consideraciones de última hora

Alexandria, Egypt

Cuando me enteré de que había conseguido la beca para continuar mis estudios en Francia, me puse a pegar brincos de emoción. Llevaba tiempo deseando emigrar al extranjero para ver el mundo. Eso sí, como era consciente de que pertenecía al grupo de los pocos privilegiados a los que se les brinda una oportunidad semejante en la vida y me sentía en deuda con el país y la gente que dejaba atrás por la educación que había recibido y las herramientas con las que se me había equipado para afrontar los desafíos que pudieran presentárseme allá a donde fuera, tuve siempre el firme propósito de convertirme un día en un hombre de provecho que pudiera limpiar la imagen que el mundo tiene de Egipto y sus habitantes, en aras de poder enorgullecer a mi pueblo. Cuando me perdía en ensoñaciones, me ponía, casi sin darme cuenta, a practicar el discurso que me imaginaba pronunciando en el futuro en la ceremonia de entrega de los premios Nobel sobre cómo, en última instancia, le debía todo cuanto había logrado en la vida a mi lugar de origen.

Al final, me acabé montando mi ...Leer más

Nuestro reflejo

Seven Fountains Roundabout Manbij, Syria

Las plazas y rotondas son donde reside el espíritu de las ciudades. Ya decía mi hermano el poeta que, para apercibirse del carácter de una ciudad, debe uno pasar tiempo en sus plazas y rotondas. Mi profesor de historia parecía compartir la opinión de mi hermano, pues solía aseverar que es justamente en las plazas y rotondas donde la muerte queda de manifiesto. Yo tuve el dudoso honor de poder corroborar dicha teoría cuando, de camino a casa un día, presencié un accidente de tráfico que se cobró la vida de un motorista en la rotonda de las Siete Fuentes. Y yo me pregunto, con lo que cuesta poner una señal de tráfico, ¿qué necesidad hay de dejar nuestro destino en manos de la ciudad, de la que sabemos que es una veleta?

Lo único que la rotonda de las Siete Fuentes de nuestra ciudad comparte con las de Alepo y Damasco del mismo nombre es precisamente eso, el nombre, pues su mecanismo de propulsión de agua se halla más tiempo roto o simplemente apagado que en funcionamiento, y lo ...Leer más

El traje

Aden, Yemen

En Adén, mi ciudad, es como tarde en el instituto que los chavales deben comenzar a plantearse a qué se van a querer dedicar profesionalmente en el futuro. Yo no lo tenía nada claro, pero de lo que no me cabía duda era del tipo de trabajador que quería ser, a saber, de los que llevan traje, cartera de cuero, gafas de sol de marca y puede que hasta peinado de estrella de cine. Me gustaba imaginarme zangoloteando todo emperejilado por la calle.

Tras acabar el bachiller, me metí a estudiar en la universidad lo mismo que eligieron la mayoría de mis compañeros de clase y, durante la carrera, me dediqué fundamentalmente a ahorrar para poder comprarme el traje con el que deseaba poder ir ataviado a trabajar cuando me contrataran para un puesto que prescribiera un código de vestimenta que me permitiera ir hecho un pincel por la vida.

Lo primero que hice nada más licenciarme fue ir a la sastrería más chic de toda la ciudad y adquirir el traje de mis sueños. Salí de la tienda exultante, sintiéndome ...Leer más

Dahab

Dahab, Sinai Peninsula, Egypt

Por primera vez en su vida, Dahab iba a visitar la ciudad que le daba nombre. Se lo había puesto su padre, porque era su ciudad favorita, donde supuestamente se recluía cuando se ausentaba, que ocurría a menudo cuando ella era niña. La espera a que él regresara siempre se le hacía eterna, porque su padre nunca las avisaba de su llegada con antelación y, por lo tanto, siempre podía estar al caer en cualquier momento. Cuando finalmente se asomaba por la puerta, lo hacía con un regalo bajo el brazo. Una vez le trajo un collar de conchas; otra, una piedra con su cara grabada sobre su superficie; otra, un vestido de colores de estilo beduino tejido a mano, … Del mismo modo sorpresivo en que aparecía, volvía a desaparecer, hasta que un día se largó para no volver.

Nunca llegó a saber lo que fue de él. Según su madre, a juzgar por su estado mental y su forma de funcionar, lo probable era que hubiera acabado en alguna cuneta en mitad de ninguna parte. De todas ...Leer más