El nieto de los Anunnaki

Great Ziggurat of Ur, Nassriya, Irak

Un día, un forastero llegó a nuestra ciudad sagrada subido a un bólido y ataviado como un dandi. Nada más instalarse en sus inmediaciones, se empezó a correr la voz de que se dedicaba a comprar antiguallas. Por lo visto, no le hacía ascos a nada que tuviera por lo menos un par de siglos de antigüedad, ya fueran estatuillas de piedra, como tablillas pintadas, vasijas de cerámica o joyas varias. Pagaba en dólares americanos.

A los pocos días de su llegada, no había en todo el pueblo quien no se hubiera puesto pala y azada en mano a desvalijar las tumbas de sus antepasados. Nadie parecía tener reparo alguno en arrancarles a los cadáveres sus vestimentas y despojar a los huesos de cuanto pudiera aportarles identidad y entereza. Los cuatro billetes sueltos que esperaban recibir a cambio de profanar el lugar de reposo de sus progenitores parecían justificar su flagrante vandalismo con creces.

Lo cierto es que a mí también me pudo la codicia en un primer momento y, muy a mi pesar, no supe resistirme a la tentación del dinero fácil y a ...Leer más

La virgen de Nippur

Finalista del concurso literario “Dos mil noches y un amanecer”

Me corroe la duda sobre dónde empieza y hasta dónde se extiende lo que me adscribe al sexo débil. Sé que, por mucho que me esfuerce en atinar con palabras favorecedoras a componer un relato chispeante, este jamás llegará a seducir por sus encantos sustantivos, porque mi dolor no se deja poner nombre. Cuando la oscuridad se cierne, las fieras de la noche sacan pecho y el único himno que se escucha es el de un pueblo que censura a quien desea expresarse enseñando escote y se regodea en un silencio cómplice.

Es posible que llegue el día en que, por fin, pueda vomitar todo eso que siento que no encuentra cabida en ninguno de los contenedores de formato preestablecido que se hallan a mi disposición. Sin embargo, dudo mucho que vaya a toparme con él a la vuelta de la esquina, pues primero he de crear y atrincherar el espacio donde poder encontrarme a solas conmigo misma, donde poder concatenar mis pensamientos hasta que, ¿quién sabe?, alcancen una medida que rebase ...Leer más

Jonás

Ninive, Irak

Oh, Jonás, tú que sobreviviste a ser regurgitado por una ballena, ¡perdona mis ofensas! Me apresuré, sabía que llegaba tarde a mi cita con el cadalso. Conté las horas que me quedaban de vida. Me puse a reflexionar sobre tu historia y, de pronto, capté el sentido de tu odisea. Me avergonzaba de mis actos. Me entró la risa y reí hasta que se me saltaron las lágrimas. Puse mis esperanzas de futuro en manos ajenas y ahora ya sólo me queda rogar a Dios que se apiade de mi alma y la acoja en su vientre. Bregué con las manecillas del reloj para que moderaran su marcha. Me había hecho la loca año tras año, hasta que no me quedó más remedio que consentir. Ya fuera hábil como festivo, de noche como de día, tú te plegabas a su voluntad. Te educaste creyendo fervientemente en los milagros, hasta que la realidad se te impuso. Ay, hijo, ¿cuándo volveremos a vernos? No te olvides de tu madre y de Jesucristo, el fruto del seno de la Virgen María. La ...Leer más

La hija de las marismas

Loor a Dios

Las marismas de Hawizeh, pantanos cerca de la frontera entre Irak e Irán

Las aguas refulgen cristalinas. En el Sur de Irak, más concretamente, en las Marismas de Hawizeh, juncos y nenúfares taracean la superficie del agua sobre la que flotan guirnaldas de rosas, allí donde el cóctel de verdes se reclina contra los espigados muros que elevan cañas y demás vegetación acuática. Sobre las gigantescas lagunas se asientan viviendas a las que las cañas con las que han sido edificadas confieren una tonalidad áurea. Aquí es donde habitan los descendientes de los sumerios, de los que se cuenta que cruzaron las mágicas puertas esmeralda ¡por las que el fragor y el clamor de este mundo desaparecen y pasan a ser cosa del pasado! Conforman este jardín del Edén 11500 quilómetros de terreno que las lluvias inundan durante gran parte del año y veinte quilómetros cuadrados que el agua cubre ¡de forma permanente! El paraje recibe el nombre de las Ciudades del Agua y aquí es donde mora nuestra heroína, del linaje de los al-Sawae’id, conocidos por su talante ...Leer más