La tapia de los mártires

Martyrs' Wall, Batha, Irak

“Apuntaló un muro que amenazaba derrumbarse” Alcorán, azora 18, aleya 77.

Cinco años llevo pasando por delante de la misma pared. Se encuentra, pues, en mi ruta de casa al trabajo. Primero paso por delante de una estación de bombeo de agua que se haya cercada por una verja de hierro. Todas las mañanas, me detengo a saludar al guarda que se halla apostado a la entrada, mirando a todo el mundo con recelo. Luego, paso por delante del herrero y del maderero. Seguidamente, atravieso el barrizal que linda con el parque de la ciudad y que siempre me deja los zapatos hechos un asco. Continúo sin desviarme hasta llegar al taller de coches. Justo al lado, se encuentra la tapia que, en su momento, era de color blanco, pero que ahora presenta una tonalidad tirando más bien a caqui por la de fotos de mártires uniformados que se hallan pegadas a su superficie. La mayoría luce una sonrisa formidable y eso que posan armados hasta los dientes. ...Leer más

De al-Anbariyin al fin del mundo

Kadhimiya, Baghdad, Irak

De un pie nos valemos para mantener el equilibrio y del otro, para romperlo.

Por lo visto, al darme a luz, mi madre fue profusamente elogiada por mi capacidad pulmonar. Debía de haber adquirido en su tripa una intuición de lo difícil que lo iba a tener para hacerme oír más adelante, lo cual no es de extrañar considerando que fui gestada y expulsada al mundo en un barrio de las afueras de Bagdad, al que se conoce por el nombre de Al-Anbariyin.

Es un barrio bien bonito, histórico, en el que destacan los ajimeces que sobresalen de las fachadas de madera de las casas con ventanas de cristal tintado. Por la tarde, el vapor que emana de los baños adonde la reina Aliya tenía por costumbre llevar a su hijo, el antiguo rey de Irak, Faysal II, a recibir tratamiento para el asma del que padecía le confiere un aire de misterio, que las palomas se dedican a acentuar con su arrullo. La de recuerdos que conservo ...Leer más

El nieto de los Anunnaki

Great Ziggurat of Ur, Nassriya, Irak

Un día, un forastero llegó a nuestra ciudad sagrada subido a un bólido y ataviado como un dandi. Nada más instalarse en sus inmediaciones, se empezó a correr la voz de que se dedicaba a comprar antiguallas. Por lo visto, no le hacía ascos a nada que tuviera por lo menos un par de siglos de antigüedad, ya fueran estatuillas de piedra, como tablillas pintadas, vasijas de cerámica o joyas varias. Pagaba en dólares americanos.

A los pocos días de su llegada, no había en todo el pueblo quien no se hubiera puesto pala y azada en mano a desvalijar las tumbas de sus antepasados. Nadie parecía tener reparo alguno en arrancarles a los cadáveres sus vestimentas y despojar a los huesos de cuanto pudiera aportarles identidad y entereza. Los cuatro billetes sueltos que esperaban recibir a cambio de profanar el lugar de reposo de sus progenitores parecían justificar su flagrante vandalismo con creces.

Lo cierto es que a mí también me pudo la codicia en un primer ...Leer más

La virgen de Nippur

Finalista del concurso literario “Dos mil noches y un amanecer”

Me corroe la duda sobre dónde empieza y hasta dónde se extiende lo que me adscribe al sexo débil. Sé que, por mucho que me esfuerce en atinar con palabras favorecedoras a componer un relato chispeante, este jamás llegará a seducir por sus encantos sustantivos, porque mi dolor no se deja poner nombre. Cuando la oscuridad se cierne, las fieras de la noche sacan pecho y el único himno que se escucha es el de un pueblo que censura a quien desea expresarse enseñando escote y se regodea en un silencio cómplice.

Es posible que llegue el día en que, por fin, pueda vomitar todo eso que siento que no encuentra cabida en ninguno de los contenedores de formato preestablecido que se hallan a mi disposición. Sin embargo, dudo mucho que vaya a toparme con él a la vuelta de la esquina, pues primero he de crear y atrincherar el espacio donde poder encontrarme a solas conmigo ...Leer más

Jonás

Ninive, Irak

Oh, Jonás, tú que sobreviviste a ser regurgitado por una ballena, ¡perdona mis ofensas! Me apresuré, sabía que llegaba tarde a mi cita con el cadalso. Conté las horas que me quedaban de vida. Me puse a reflexionar sobre tu historia y, de pronto, capté el sentido de tu odisea. Me avergonzaba de mis actos. Me entró la risa y reí hasta que se me saltaron las lágrimas. Puse mis esperanzas de futuro en manos ajenas y ahora ya sólo me queda rogar a Dios que se apiade de mi alma y la acoja en su vientre. Bregué con las manecillas del reloj para que moderaran su marcha. Me había hecho la loca año tras año, hasta que no me quedó más remedio que consentir. Ya fuera hábil como festivo, de noche como de día, tú te plegabas a su voluntad. Te educaste creyendo fervientemente en los milagros, hasta que la realidad se te impuso. Ay, hijo, ¿cuándo volveremos a vernos? No te olvides de tu madre y de Jesucristo, ...Leer más

La hija de las marismas

Loor a Dios

Las marismas de Hawizeh, pantanos cerca de la frontera entre Irak e Irán

Las aguas refulgen cristalinas. En el Sur de Irak, más concretamente, en las Marismas de Hawizeh, juncos y nenúfares taracean la superficie del agua sobre la que flotan guirnaldas de rosas, allí donde el cóctel de verdes se reclina contra los espigados muros que elevan cañas y demás vegetación acuática. Sobre las gigantescas lagunas se asientan viviendas a las que las cañas con las que han sido edificadas confieren una tonalidad áurea. Aquí es donde habitan los descendientes de los sumerios, de los que se cuenta que cruzaron las mágicas puertas esmeralda ¡por las que el fragor y el clamor de este mundo desaparecen y pasan a ser cosa del pasado! Conforman este jardín del Edén 11500 quilómetros de terreno que las lluvias inundan durante gran parte del año y veinte quilómetros cuadrados que el agua cubre ¡de forma permanente! El paraje recibe el nombre de las Ciudades del Agua y aquí es donde mora nuestra ...Leer más