La fragancia de agar

House interior in Kuwait

La abuela Mariam les pegó una voz y la familia, compuesta por el padre, la madre y las dos nenas, Nur y Zainab, acudió a sentarse a la mesa. El olor que despedían las empanadas de espinacas que se encontraban sobre la mesa teníalos a todos salivando. Nur, que sabía que su abuela había cocinado las empanadas expresamente por ella, se sentía agasajada. No tardó, de resultas, en zamparse la porción que le había tocado y, al ir a repetir, para que nadie le quitara su trozo, se abalanzó sobre la fuente con ímpetu, lo que le llevó a tirar sin querer su plato al suelo, que, con el impacto, se rompió en mil pedazos. Acto seguido, el padre se puso hecho una furia, porque sabía lo mucho que significaba para su madre aquel plato de bordes afiligranados con un diseño de rosas doradas, pues esta lo había heredado de su propia madre y era el que le gustaba poner a quien quería homenajear cuando servía ...Leer más

La alien

Views over Kuwait City at night

A las ocho de la tarde, retiraron en el aeropuerto de Estambul la escalera de acceso al avión con rumbo de vuelta a Kuwait. La azafata me arrojó una sonrisa para darme la bienvenida a bordo. Yo se la devolví distraída con la tarjeta de embarque que sostenía en la mano, de cuyos guarismos intentaba colegir dónde debía asentar mis posaderas. Asiento asignado: E11. Aún conservo la cifra grabada en mi memoria. Llegué a la fila de mi asiento y, junto a la ventana, me encontré sentada a una niña pequeña. Se hallaba hecha un ovillo en el asiento. Se había echado a la cabeza la capucha de la parka que llevaba, que la envolvía como si se tratara de una crisálida, engulléndola por completo. ¡Ni que nos halláramos encallados en el círculo polar ártico! Vestía un conjunto que distaba mucho de parecer fruto de una elección estudiada. Poseía rasgos del África Tropical. La miré a los ojos y vi que los tenía enrojecidos. “Seguramente ...Leer más